Seres del Retorno

ANONIMO
LOS MONTAÑISTAS SON LOS SERES DEL RETORNO.

El sol, el viento y las tormentas los han ido curtiendo y volviendo su piel hacia el interior. Rudos por fuera, son sensitivos por dentro. Como las flores de las montañas que ellos tanto aman: delicadas y salvajes en su pequeña belleza. No, no buscan la muerte como algunos fingen creer. Nadie como ellos para amar la vida. Son los grandes amantes porque son los grandes despreciadores. Aman la patria en la que han nacido (siempre se nace en un sitio que no se ha escogido) y, sobre todo, la que han elegido: LA MONTAÑA. Entonces para ellos todas las montañas son bellas; mas que un accidente físico, una denominación geográfica, las montañas son el reino de la luz, el camino a los nuevos amaneceres. Si el hombre es un nómada, nadie mejor que ellos para encarnar este imperativo. Hoy están aquí, mañana lucharan por aquella cumbre. Luego serán otras y otras en los horizontes. Como los nómadas, llevan pocas cosas a cuestas y mucha riqueza interior. Dondequiera que vayan, LA MONTAÑA, su patria interior, ira con ellos. LA MONTAÑA es su modo de mirar la vida. Su comunión con los grandes espacios abiertos ha afinado sentidos ocultos; ellos comprenden la verdad del viento, auscultan la palpitación de las rocas, dialogan con los elementos y cohabitan con los vértigos. Ellos saben del misterio de las nieblas y conocen los escondites de las águilas. Sus ojos han mirado de cerca el esplendor del cielo, cuando en las noches las estrellas han velado la víspera de una escalada largo tiempo soñada y a conciencia preparada. Su alma ha conocido la paz profunda que se establece después de grandes combates y les niega satisfacción en alegrías ya superadas. Tanta inmensidad acumulada en sus ojos, tanto silencio apelmazado en los oídos, tanta complicidad con las fuentes secretas de la vida, han ido depositando en su ser riquezas invisibles. La amistad es su fuerte y en ella son expertos. Yo los he visto ejercer el noble rito de los amigos. Todo puede ser simple: atacar la pared con la doble fortaleza que da la cuerda que los une y luego abrazarse en la cumbre. Un rito simple, en el que se encuentran dos mundos, en el que se reconocen dos exilados que han hallado por fin el camino de regreso. ¡Y que hermosos son los retornos! Los Montañistas son los seres del retorno: viven en camino, Parten al amanecer siempre al encuentro del sol y saben reconocerse en cada vuelta del sendero, en cada flor, en cada insecto, en cada cosa; cada cumbre del horizonte es su destino. han preferido el riesgo a la inmovilidad; el frío, el viento, la sed, el cansancio, a la seguridad de los seres establecidos. Ellos podrían lícitamente sentir compasión, pero no lo hacen; aun no han encontrado tiempo para ello y su oficio no es mirar a los demás sino avanzar hacia si mismos. También yo quisiera ser como ellos: grandes en su pequeñez y pequeños en su grandeza. Yo quisiera levantar mi tiendo en el glaciar o sobre una terraza de rocas al lado de la suya. Yo quisiera, como ellos, alumbrar nuevos amaneceres.

5 comentarios:

julio dijo...

disfruté mucho este escrito, Joao, para todos los que hacemos (hacíamos, en mi caso) montaña, es fácil verse reflejado en estas imágenes que describes,

saludos !
Julio

Jose dijo...

Exelente escrito, para los que nos encanta el montañismo, las vivencias que esta practica nos dejan, muy nutritivo para el espiritud. Me dan ganas de irme ya a una montaña. Turmero-Chuao mas pronto que ya.
Muy bueno felicitaciones

Jose 2.0 dijo...

Valido la informacion, luego de mas de un mes recorde el escrito y lo volvi a buscar (no estuvo facil) y con un pequeño googlazo indage el paradero (debi antes hacerlo, pero solo pensaba en el viaje de turmero a chuao jeje, un exito por cierto)

El Sr Anonimo es Andrés Hurtado García un periodista y ecologista colombiano oriundo de la ciudad de Armenia, Colombia.

Zetty Toro dijo...

Es "SENTIDO" lo que despierta la montaña y como dice el autor a mi interpretación:... el montañista vive la paga o recompensa de haberse entregado en cuerpo y mente a un sendero, a un camino".
Es algo autentico, hay que vivirlo....No tenemos a veces ni palabras para expresar lo interno, lo vivido, lo sentido, lo anhelado y un entusiasmo peculiar. Mientras el cansancio pasa a ser sólo eso, no impera. Es realmente la comunión de la creación donde el que experimenta ó descubre lleva la mejor parte. Gracias Joao por plasmar estos escritos que connotan las sensaciones y vivencias que llenan a un montañista; es un secreto indescriptible...Se puede sentir armonia de la vida , recordando todo esto aunque te encuentres en un lugar donde la naturaleza reclama su lugar....Zetty Toro..

Iván Darío Macías dijo...

El texto es de ANDRÉS HURTADO GARCÍA. Colombiano!